30 AÑOS DESPUÉS...

En los comienzos de la democracia, la Iglesia convocó a un gigantesco acto en Córdoba en defensa del sistema. Si mal no recuerdo, le había robado la consigna a Ubaldini: "Paz, Pan y Trabajo" era el lema. Con un amigo viajamos a la capital en su Fiat 600 (no éramos muchos los "progres" de la Iglesia en aquellos tiempos) para contactamos con gente del Servicio Paz y Justicia -concretamente, con María Elba Martínez, la abogada del SERPAJ, recientemente fallecida- para "amucharnos" con ellos.
La convocatoria fue espectacular. Había decenas de miles de personas que debían marchar desde la avenida de la Fuerza Aérea hasta cerca de la Cañada donde Primatesta iba a "cerrar" el acto con una oración. La gente del SERPAJ, apenas un puñado en medio de la multitud, llevaba sus propias consignas. Adolfo Pérez Esquivel estaba con nosotros.

Cuando la muchedumbre comenzó a movilizarse, nos rodeó la policía cordobesa de Angeloz, la cual, no muy suitilmente que digamos, fue arrinconándonos para dejarnos, comodísimos, en el último lugar de la marcha, lejos de los "prohombres del catolicismo de la Docta". Demás está decir que cuando llegamos al lugar de la concentración final con nuestras consignas de Verdad, Memoria y Justicia, Primatesta ya dormía en el Arzobispado el sueño de los "justos" de entonces.

Al día siguiente, ningún medio de Córdoba registró que un Premio Nobel de la Paz había marchado con una especie de "anticonsigna" a la oficial. Hoy cuando lo ví a Pérez Esquivel me acordé de aquel acto compartido y no pude menos que pensar que en Córdoba ni la policía, ni la Iglesia, ni los Medios han cambiado mucho que digamos en 30 años.


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