A propósito de la supuesta formula "Schiaretti-Acastello"...

Esta notuela (publicada por Puntal Villa María y reproducida hoy por Puntal Río Cuarto), en aparente respuesta a una declaración descontextualizada de Eduardo Accastello acerca de su interés de participar en la interna del PJ de abril, tiene dos méritos, a saber:

1. Nos permite recordar a muchísimos cordobeses el nombre y apellido de un diputado nacional que hace tiempo no daba señales de vida. Como se advertirá, por suerte para él y sus admiradores, no estaba muerto . Es bueno saberlo justito, justito, en el año en el que debe buscar su reelección.

2. En segundo lugar, también sirve para que tengamos en cuenta que hace más de una década que (con declaraciones de este tenor) seguimos regándole el quincho a DLS.

Celebrados los méritos de la publicación, hagamos algunas aclaraciones (todas a título personal, pues no pretendo con esto ser vocero de nadie):

1. Accastello habló de “participar en una interna” (con la condición de que fueran transparentes como las ignoradas PASO) y de cotejar en ella el modelo de Unión por Córdoba con el nuestro, sintetizado en la “Declaración de Villa María”. Hoy Sergio Busso dijo que (para hacerlo) Eduardo debería comprometerse a acompañar la candidatura presidencial de DLS. Ergo: PROSCRIBIÓ a la mayor parte del PERONISMO CORDOBÉS que no va a votar a un candidato que prefirió candidatearse por el partido del restaurador del esclavismo rural antes que disputar su suerte dentro de la orgánica del Justicialismo. Eso sí, Busso nada dijo de la candidatura de Olguita en la interna del PJ Capital. Por consiguiente, para el muchachito de Serrano, el botón de la Embajada de Estados Unidos, Sergio Massa (al que la ex de DLS apoya), es más pejotista que Scioli, Randazzo, Urribarri, Rossi, Anibal, Taiana y todos los gobernadores que forman parte del PJ nacional juntos. Tranquilos: Busso se hace. Está claro que no es…

2. Es una lástima que el compañero diputado nacional maneje encuestas que parecen estar hechas en la casa de Schiaretti. Hoy la diferencia entre “Vuelve Juan” y “Llega Eduardo” es mínima (no supera los dos puntos, los que consigue particularmente en Río Cuarto y otros departamentos del sur). Pero con un detalle: Accastello es desconocido aún por el 40% de la población mientras que el ex gobernador sólo tiene un nivel de desconocimiento del 5%. Es decir, mientras Accastello tiene mucho para crecer, Schiaretti ha llegado a su techo. En otras palabras, cualquier cumpa del proyecto nacional y popular podría imaginar una fórmula Accastello-Schiaretti, para garantizar la victoria. Nunca al revés. Esa es la estrategia del adversario, expresada en una frase que es conocida por todos los intendentes de Unión por Córdoba: “No se jueguen por ningún candidato hasta marzo que puede haber arreglo con el gobierno nacional”. Esa frase se la atribuyen muchos al propio gobernador. Es decir, la dicen ellos, no nosotros. ¿Por qué será?

3. EN NINGUNA HIPOTESIS la eventual alianza entre el PRO, la UCR y el empleador serial, que terminó la tarea destructiva de Kammerath en el municipio cordobés, puede ganar la provincia. La fórmula Ahuad-Baldassi, que es la que mejor mide, llegaría al 25 o al 27% en el mejor de los casos, y quedaría tercera frente a dos eventuales fórmulas peronistas. Es decir, la teoría de que el acuerdo Accastello-Schiaretti (o, mejor dicho, Accastello-DLS) es imprescindible para ganar la provincia, NO ES CIERTA. Al menos, no es de este lado desde donde se la fogonea. El motivo es simple: fuera de la dirigencia golpista y de derecha que encabeza el “milico” Aguad, hay miles de simpatizantes radicales que buscarían una opción progresista, ajena a la tradicional disputa con UPC. La presencia de muchísimos intendentes radicales con Accastello, encabezados por el de Villa Dolores, favorecería ese paso.

4. Es obvio que a Accastello le van a poner todos los obstáculos posibles. Es el candidato a vencer y, por eso, ellos no dudan en utilizar todos los medios a su alcance para desgastarlo. Hace pocos días salió el intendente de Bell Ville a decir barbaridades. Uno lo puede disculpar porque ese es su juego. El tema es que en ese juego no deberían participar los que dicen que están del lado de CFK. A menos que sean giles o nos estén tomando de idem.

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